Montpellier, una ciudad dinámica y en expansión, atrae cada vez a más residentes de las comunidades circundantes en busca de oportunidades profesionales o de un entorno de vida agradable. Sin embargo, esta creciente afluencia plantea la cuestión crucial de los viajes de los residentes de los municipios vecinos a la capital regional. Entre costes crecientes, infraestructuras saturadas y problemas de movilidad sostenible, surge la pregunta: ¿los residentes de los municipios periféricos pagarán un alto precio para viajar a Montpellier?

Impacto de nuevas subidas de precios

A partir del 1 de septiembre, los residentes de los municipios vecinos de Montpellier tendrán que hacer frente a un aumento significativo de las tarifas del transporte público. El billete unitario de la red Tam aumentará de 1,60 € a 1,90 €, y el billete de 10 viajes aumentará de 10 € a 15 €. Estos aumentos afectan a todos aquellos que no se benefician del Pase Libre, principalmente los residentes no metropolitanos.

Estas medidas, votadas por el consejo metropolitano, no dejan de provocar reacciones, en particular de Alenka Doulain, presidenta del grupo Mupes, que cree que estos aumentos “alimentar la división territorial”.

Consecuencias para los residentes no metropolitanos

Para los 500.000 habitantes de la metrópoli de Montpellier, el transporte público es gratuito desde el 21 de diciembre, lo que convierte a Montpellier en la comunidad más grande de Europa en adoptar una medida de este tipo. Sin embargo, para los no metropolitanos, la historia es diferente. Los nuevos aumentos de tarifas añaden una carga financiera adicional para estos usuarios, a menudo trabajadores en el centro de la metrópoli.

Alenka Doulain destaca que estas personas “pagar tasas cada vez más altas” mientras que ya contribuyen al pago de movilidad en sus empresas. Esta situación crea lo que ella llama un «doble castigo».

Argumentos y justificaciones

Julie Frêche, vicepresidenta de Metropolis responsable de movilidad, justifica estos aumentos citando el aumento de los costes de la energía y las recientes inversiones para mejorar la oferta de transporte. “El precio de los billetes de transporte discrecional no ha aumentado desde 2016, a pesar de la inflación y las nuevas inversiones”, recuerda.

Añade que la metrópoli sigue subvencionando la mayor parte del coste de los billetes y, a pesar de los aumentos, Montpellier sigue estando entre las metrópolis más baratas de Francia para los no metropolitanos y los turistas.

Nuevas ofertas y servicios.

Para intentar mitigar el impacto de las subidas de tarifas, Metropolis introduce nuevos títulos de transporte como el billete de 4 horas a 3,50 euros y el abono de 7 días a 20 euros. Además, el paquete P+Tram se mantendrá en 5,20 €, ofreciendo a los ocupantes del coche acceso ilimitado a toda la red Tam durante un día entero.

El servicio de verano Véloplage, que sigue siendo gratuito para los residentes metropolitanos con un Free Pass, ahora es de pago para los residentes no metropolitanos desde el 1 de julio.

Esfuerzos para reducir la división territorial

Más allá de los precios, Montpellier también está trabajando para mejorar la infraestructura de transporte para servir mejor a las zonas periurbanas. El Servicio Expreso Regional Metropolitano (Serm), también conocido como “RER metropolitano”, tiene como objetivo reforzar la oferta ferroviaria y otros modos de transporte para conectar mejor el centro de la ciudad con sus afueras.

Michaël Delafosse, presidente de Métropole, explica que se están realizando esfuerzos para ampliar los servicios de transporte al oeste y al norte de la región, complementados con autobuses expresos. Metropolis ya está trabajando con ocho intermunicipios vecinos para reducir los costes de transporte a sólo el 40% para los usuarios de estas zonas.

Los aumentos de las tarifas del transporte público en Montpellier plantean cuestiones cruciales sobre la cohesión territorial y la equidad social. Aunque la Metrópolis justifica estos aumentos por razones económicas, los residentes no metropolitanos se encuentran en la primera línea de estos cambios de precios, exacerbando así un sentimiento de división entre la ciudad central y sus alrededores.